Ahorro de energía. Consejos

Con el lavado. Lavar los platos a mano con agua caliente resulta un 60 % más caro en consumo energético, que con un lavavajillas. Utilice la lavadora y lavavajillas a plena carga y en programas económicos. Lave la ropa a baja temperatura, o mejor con agua fría. Es muy importante saber que el 90 % de la energía eléctrica que gasta el lavarropa se consume en el calentamiento del agua y sólo el 10% restante para mover el motor que acciona el tambor. Es fundamental usar siempre la temperatura de lavado más baja posible: un programa a 90 ºC gasta cuatro veces más electricidad que a 40 ºC, además de más agua. Si se añade que la temperatura con la que mejor funcionan las enzimas de los detergentes es 30 ºC, se concluye que lo más eficaz y ecológico es lavar con agua tibia (unos 30 ºC) y enjuagar con fría. Para hacer un uso ecológico del lavarropa (lavadora) es imprescindible su utilización a plena capacidad, ya que este electrodoméstico consume prácticamente la misma cantidad de agua y electricidad si trabaja lleno o semivacío. Existen programas económicos o de media carga que evitan derroches cuando el lavarropa no está lleno, pero si bien gastan menos que un programa completo, dos lavados de media carga consumen siempre más electricidad y agua que uno con el lavarropa lleno.

En el cuarto de baño. Elija la ducha en lugar del baño. Consumirá como media un 70 % menos de agua caliente. Regule el termostato de su termo a eléctrico a la temperatura máxima de 60 ºC. De este modo, reducirá las pérdidas de calor y aumentará la duración del equipo. Para la ducha o baño regule el termostato para no superar los 40 ºC, temperatura más que suficiente para el cuerpo humano. Con un termo-acumulador podrá acumular toda el agua caliente que necesite durante el día y, con la tarifa nocturna, a mitad de precio.

Controlando el clima. Instale burletes autoadhesivos en puertas y ventanas y si es posible, doble acristalamiento. Mantenga la temperatura de su casa alrededor de los 20 ºC. Una temperatura superior no aporta confort, y eleva la factura. Cada grado adicional incrementa un 10 % el consumo de energía. En zonas poco frecuentadas, pero comunicadas con otras habitaciones, baje los termostatos. La bomba de calor consume un 33 % de energía eléctrica y 67 % de energía ambiental, (gratuita), por lo que cada Kw/h consumido equivale a 3 Kw/h de otros sistemas. Aún con temperaturas exterior de -8 ºC, la bomba de calor tiene un buen redimiento. Conecte el aire acondicionado cuando el aire interior supere los 25 ºC. Asegurese de que su equipo tenga termostato con lectura numérica, así podrá elegir la temperatura que más le satisfaga.

La iluminación. Aproveche al máximo la luz solar. No deje la luz encendida en habitaciones vacías. Utilice lámparas de bajo consumo y conseguirá un ahorro de hasta 90 € durante la vida útil de cada lámpara.

 

Cocinando. Utilizar microondas en lugar del horno, supone un ahorro de entre un 70 y un 80 % de energía, para preparar comidas en pequeñas cantidades. No abra la puerta del horno cuando este funcionando, Perderá un 20 % del calor acumulado. Cuando cualquier producto alcance en la olla su punto de ebullición, reduzca la temperatura. Mantenerla viva no significa que se cocine antes. En la vitrocerámica, desconecte el termostato a la mitad de la cocción. Los alimentos acabarán de cocerse con el calor residual. Utilice recipientes con el mismo diámetro que la fuente de calor y con un fondo difusor, para aprovechar al máximo la energía.

Frigoríficos y congeladores. Vigile que no se acumule escarcha. Sitúelos los más lejos posible de las zonas de calor. Durante las vacaciones, desconecte el aparato y deje sus puertas abiertas.

A la hora de comprar. Busque la etiqueta energética e infórmese sobre su nivel de consumo eléctrico. Instale en su hogar frigoríficos y congeladores eficientes de los niveles A y B. Ahorrará hasta un 60 % de energía eléctrica. El funcionamiento ininterrumpido de la nevera la convierte en el electrodoméstico que más energía consume: entre el 18 y el 25 % del gasto eléctrico del hogar. Sin embargo, un aislamiento deficiente puede duplicar el consumo eléctrico a lo largo de la vida útil de estos aparatos. Una buena forma de comprobar si la puerta de la nevera aísla correctamente del calor exterior es cerrándola con una hoja de papel interpuesta. Si la hoja no se rompe al intentar retirarla es que la puerta no garantiza la conservación del frío interior Al adquirir una nevera nueva se deben escoger los modelos que no lleven clorofluorocarbonos (CFC), unas sustancias que dañan la capa de ozono de la atmósfera y potencian el efecto invernadero. Muchas marcas han sustituido este elemento (utilizado en el líquido refrigerante y en los materiales aislantes) por otras sustancias menos perjudiciales para el medio ambiente. En EEUU y Europa está prohibida la fabricación e importación de CFC y sus neveras están libres de este peligroso componente.

¿Disfrutaste esta entrada? Por qué no dejas un comentario abajo y continúas la conversación, o te suscribes a mi feed y obtienes artículos como este enviados a tu lector de feeds.

Comentarios

No hay comentarios todavía.

Deja un Comentario