Aplicaciones en iluminación (2/2)

Hablábamos en la primera parte de este artículo de la regulación de la luz mediante la domótica. Por supuesto, podemos hacer que sea el propio sistema quien se encargue de regular la luz por si mismo. En este caso, empleando sensores de luminosidad en combinación con reguladores, se puede conseguir que las luminarias aporten mayor cantidad de luz en función del aporte lumínico que tengamos en cada momento del exterior a través de las ventanas del edificio. De este modo, en días nublados conseguiremos tener la misma cantidad de luz en el ambiente con la aportación artificial de nuestro sistema de control.También debemos citar el ahorro energético que nos pueden proporcionar detectores de movimiento y presencia. Ellos se van a encargar de encender las luces en un determinado espacio en función de la presencia o no de usuarios y, además, por supuesto, de la cantidad de luz natural que se tenga en ese momento en la zona. De este modo que no se encenderán las luminarias en caso de ser suficiente la luminosidad que haya en ese instante. Incluso podemos modificar el tiempo que estarán encendidas las luces una vez que estos elementos hayan detectado la presencia de personas, adaptando este tiempo a las necesidades de ese espacio.

De igual forma que para otras aplicaciones que veremos más adelante, dentro de esta misma serie existe la posibilidad, para la iluminación, de disponer de un control remoto o monitorización del sistema de control de la misma. Esta funcionalidad se puede conseguir mediante una consola, una pantalla, un PC, una PDA o Pocket PC, un mando a distancia, etc. De este modo podemos disponer de información y ejecutar acciones referidas a esta aplicación en concreto desde un punto del sistema que, incluso, puede estar fuera del recinto: nos referimos a un control externo vía teléfono o internet.

Una aplicación muy empleada, sencilla en su ejecución, vistosa en su apariencia y sobre todo muy funcional, sugiere el control de amplios espacios, los cuales en un momento dado puedan ser compartimentados o divididos en otros más pequeños. Un ejemplo claro es un gran salón dentro de un restaurante donde, en función del número de personas y actividades a realizar, puedan ser mediante mamparas, paredes correderas o similares, divididos en espacios más pequeños. La iluminación de este espacio deberá adecuarse tanto a la situación inicial, con todo el espacio diáfano como a las posteriores, de forma que en ningún modo sea motivo de molestia o limitaciones para los usuarios. Se puede hacer que el sistema domótico detecte la disposición de los espacios y asigne una correcta configuración de los interruptores presentes en cada zona de la sala.

Las aplicaciones en iluminación son tantas como las necesidades y la imaginación de usuarios y prescriptores den de sí. En nuestro sitio vamos a ir sugiriendo una cuantas.

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