Aplicaciones en iluminación (1/2)
Dentro de la gran cantidad de aplicaciones de que dispone la domótica, quizás la gestión de la iluminación sea una de las más demandadas, de las más lucidas y de las más aprovechadas. En la instalación eléctrica convencional hemos pasado del encendido / apagado de la luz de toda la vida, a incorporar diferentes funciones. Tales funciones, entre otras, son la regulación de luz para ambientes determinados, la detección de movimiento para la conexión de cargas y, ocasionalmente todavía, el empleo de sensores crepusculares y programadores horarios para el encendido / apagado a determinadas horas y bajo diferentes circunstancias ambientales o meteorológicas.Más allá de esto algunas cosas más podemos encontrar… Bien, todo esto, y de una manera más eficaz puede realizarse a través de la domótica… pero ésta no se queda ahí. Vamos a recorrer un camino largo enumerando las distintas posibilidades. Para empezar podemos hablar de que encender una luz desde uno, dos o más puntos diferentes ya no ha de hacerse con los archiconocidos mecanismos de interruptor, conmutador o cruce… Es más sencillo que todo eso aún. Con un sistema domótico básicamente tendremos un elemento (actuador) encargado de abrir / cerrar el camino a la corriente en función de la orden recibida por un número (por determinar) de elementos (interruptores, pulsadores, detectores… todos ellos electrónicos), que en conexión por diferentes medios físicos enviarán la orden al actuador. A la inversa también es posible: un solo sensor puede enviar una orden a un número indeterminado de actuadores a la vez: de este modo tenemos lo que se viene denominando CENTRALIZACION. Si nos referimos a iluminación como lo estamos haciendo, un sensor (pulsador por ejemplo) puede hacer que se apaguen todas las luces de la casa al salir.
La REGULACION de la luz adquiere con la domótica nuevos matices. Podemos hacer que el paso de más a menos intensidad lumínica o viceversa sea más o menos rápido o lento. Es decir, nos valemos otra vez de un ejemplo: de nuevo podemos hacer que la regulación de una lámpara de 0 a 100 tarde de unos segundos a varios minutos, creando diferentes efectos. Podemos hacer también que el propio regulador memorice la luminosidad deseada para que cuando volvamos a conectar esa luz tengamos el efecto deseado. Incluso podemos agrupar varios circuitos en un mismo ambiente, de modo que creemos lo que se denomina ESCENA AMBIENTAL. Así, por ejemplo, tras cenar, con solo accionar un pulsador el sistema envíe órdenes de regulación a aquellos elementos incluidos en la escena, por ejemplo una lámpara de techo, dos apliques y un par de lámparas de pie. En este caso hemos conectado cinco circuitos diferentes con un solo pulsador.
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